Una sociedad offshore es un vehículo financiero legal para protección de bienes y activos, maximización de beneficios o neutralización de los impuestos. Pero el simple hecho de crear una sociedad offshore en un paraíso fiscal no es suficiente para garantizar la confidencialidad de los beneficiarios ni de sus operaciones. Para garantizar una confidencialidad, al mismo tiempo que cumplir con los requisitos legales y poder operar en todo el mundo a través de una empresa offshore, se necesita una estructura de varias sociedades, domiciliadas en jurisdicciones fiscales del interés de los propietarios. Casi todas las estructuras de sociedades offshore empiezan con una fundación privada o un trust domiciliado en una jurisdicción fiscal offshore. Dicho trust o fundación privada se usarán como el holding que engloba las distintas sociedades offshore y sus respectivas cuentas bancarias para evitar así que la propiedad de las sociedades offshore recaiga sobre personas físicas con la consecuente tasa de imposición sobre rendimientos y beneficios.

 Titularidad de las acciones de la sociedad offshore

En función de las necesidades geográficas de actuación, no es recomendable que las acciones de una IBC International Business Company estén a nombre de los beneficiarios. Si este fuera el caso, la empresa se consideraría como CFC o Controlled Foreign Corporation y el propietario tendría que pagar impuestos sobre el rendimiento del capital resultante de las inversiones de la IBC. Pero si no es el cliente el propietario de la IBC y por el contrario lo es una fundación o un trust, entonces no se requiere pagar impuestos por este concepto.

Fundación o trust como holding

Anteriormente casi todas las estructuras utilizaban el trust como holding de las sociedades offshore pero actualmente las leyes obligan a los trust a reportar y pagar impuestos por los activos que poseen. La solución perfecta en este sentido es la fundación privada cuyos beneficiarios únicamente constan en documentos privados. La fundación privada ostentará la propiedad de las sociedades offshore, que pueden estar domiciliadas en jurisdicciones distintas a la de la fundación y a través de esta fundación se controla toda la estructura.