Holanda es un país que tiene una fiscalidad muy atractiva para la optimización de impuestos en pleno corazón de la Unión Europea. Aunque la OCDE no reconoce su estatus de paraíso fiscal, muchos expertos no dudan en señalarlo como tal. Algunos países de la Unión Europea le acusan de competencia desleal por por sus bajos impuestos sobre los beneficios empresariales.

Jurisdicción fiscal

Si bien es cierto que Holanda no proporciona la opacidad y el secretismo bancario característicos de los paraísos fiscales tradicionales, es sin lugar a dudas, un medio para optimizar impuestos de forma totalmente legal. A diferencia de las jurisdicciones fiscales catalogadas de paraísos fiscales, en los Países Bajos, las empresas tienen que presentar informes anuales y sus actividades son transparentes. Transparentes en mayor o menor medida y dependiendo del cliente. Porque según el mismo presidente de Starbucks, existe un acuerdo para no desvelar el tipo impositivo que se aplica a este holding. Es por este motivo que algunos organismos no reconocen que sea un paraíso fiscal propiamente dicho pues no es posible realizar actividades ilícitas ni dudosas debido a esa transparencia. Digamos que es un paraíso fiscal para holdings empresariales y sociedades que operan dentro de la legalidad.

Sociedades domiciliadas en Holanda

En Holanda, los holdings no tributan y no pagan impuestos por los dividendos y ganancias que reporten sus filiales, siempre que se tenga una participación mínima del 5%. La forma jurídica más empleada por la mayor parte de las sociedades es la denominada Besloten Vennootschap o BV, cuyas ventajas fiscales le permiten su expansión por el resto de Europa. Estas sociedades requieren un capital mínimo de 18,000€ y se conforman por acciones que no son libremente transferibles. Para domiciliar un holding o una BV en Holanda basta con registrarlo y tener una sede física o virtual. Son las llamadas maiboxes companies cuyo número asciende a más de 20,000 y que en ocasiones no tienen ni empleados ni una sede propiamente dicha sino gestionada por terceras empresas.

Acuerdos de doble imposición

Una de las mayores ventajas de Holanda, además de la baja tributación, es que se trata del país conmayor número de acuerdos para evitar la doble imposición. Mediante estos acuerdos, las empresas con operaciones en otros países eluden pagar dos veces los impuestos, como ocurre en la mayoría de los casos de empresas matriz y filiales extranjeras. Ya que al declarar los beneficios y tributar en Holanda, el dinero pasa a ser un capital totalmente limpio y libre de circular.