La fiscalidad española sobre la venta de acciones, dividendos y rendimiento del capital, es la peor fiscalidad que se ha dado en mucho tiempo. Con lo difícil que es ganar dinero en la bolsa, los impuestos de entre 12 y 40%  hacen que las ganancias sean muy limitadas para los pequeños inversores. Las SICAV en cambio sólo tributan al 1% pero no están al alcance de la mayoría de los inversores.

Desde el 1 de Enero de 2013 se establecen dos escenarios a tener en cuenta a la hora de tributar: operaciones en las que haya transcurrido más de 1 año desde la fecha de compra y las que haya transcurrido 1 año o menos hasta el momento de la venta. Para calcular las plusvalías o minusvalías al precio de compra hay que sumar todas las comisiones de la operación de compra y al precio de venta hay que restarle todas las comisiones de la operación de venta, de sentido común.

También se aplica el criterio FIFO que establece que las primeras acciones que se venden son las primeras acciones compradas, independientemente de si se hayan comprado mediante varias agencias de valores o se depositen en cuentas diferentes a nombre del mismo titular.

Existe también la regla de los 2 meses, conforme las minusvalías pueden compensarse siempre y cuando no se haya comprado acciones de la misma empresa ni en los 2 meses anteriores a la venta que generó la minusvalía ni en los 2 meses posteriores. Esta limitación puede evitarse o compensarse mediante contratos de futuro o CFD’s.

Las ganancias y pérdidas en operaciones hasta 1 año se integran en la base imponible general, sumándose a los ingresos o rentas obtenidos con el trabajo, y pagarán el tipo marginal del contribuyente. Es decir, se pagará más que por las ganancias obtenidas en operaciones superiores a 1 año. Las plusvalías obtenidas por la venta de acciones compradas con más de un año de antelación respecto de la fecha de venta tributan de la siguiente manera:

Entre 0 y 6.000 euros: se paga el 21%
Entre 6.000,01 y 24.000 euros: se paga el 25%
Más de 24.000 euros: se paga el 27%

Las plusvalías de las operaciones de 1 año o más tributan menos que las operaciones de menos de 1 año, existe un truco para sacar provecho de esta situación mediante contratos de futuro. Si el cliente quiere vender al cabo de 9 meses, pagará más a Hacienda que haciéndolo 1 año después. Esta situación normalmente provoca movimientos en la bolsa que hace que los precios bajen en ciertas épocas del año, precisamente por los motivos anteriores. Por lo tanto, el truco consiste en asegurarse un precio de venta alto de las acciones mediante un contrato de futuro que le da derecho a vender sus acciones al precio de hoy pero en una fecha posterior.

Invertir en bolsa desde un paraíso fiscal

Invertir en bolsa y en productos o derivados financieros desde una jurisdicción fiscal offshore puede suponer un ahorro de hasta un 40% en impuestos. En la mayoría de las jurisdicciones fiscales offshore los impuestos sobre las plusvalías son mínimos o directamente no existen. La elección de la forma de invertir en bolsa a través de un paraíso fiscal varia en función del capital, el perfil del inversor y su nacionalidad. La mayoría de los inversores pueden operar a través de gran parte de las jurisdicciones offshore especializadas en servicios bancarios para no residentes. Dependiendo del capital y la necesidad de liquidez del inversor, existen múltiples fórmulas para invertir en bolsa mediante una sociedad offshore o a título particular y maximizar de este modo las plusvalías generadas en la bolsa.