Según diversos analistas financieros, el valor de los activos depositados en los paraísos fiscales es más de un tercio del PIB anual mundial. En el año 2000, las Islas Caimán ya tenían a través de sus bancos, activos por valor superior a los depositados en bancos de Francia. Es a través de los paraísos fiscales  que se pueden realizar operaciones financieras offshore que pueden beneficiarse de opacidad en el caso de no residentes.

Los paraísos fiscales son centros financieros con jurisdicciones fiscales que no requieren la residencia de los operadores financieros en el territorio ni operar con moneda local que, junto con algunas características de opacidad y permisividad, configuran una zona privilegiada legalmente. Algunas jurisdicciones fiscales carecen de impuestos sobre el beneficio empresarial, donaciones o herencias y permite la existencia de cuentas anónimas protegidas por la existencia del secreto bancario. La financiación offshore  es un subsector de los mercados globales de capital y es una de los factores en el desarrollo de estos centros financieros extraterritoriales.

Mediante la financiación offshore los bancos con sucursales en centros extraterritoriales pueden registrar los préstamos en dichas jurisdicciones y evitando tributar en sus países de origen.  De este modo, los mercados de capitales superan las restricciones de los gobiernos y pueden moverse libremente a nivel global. Los centros financieros extraterritoriales más conocidos se iniciaron en Europa, principalmente en Londres y se extendieron a otros centros offshore como Luxemburgo, Islas del Canal de la Mancha, Islas de Bahréin, Singapur, Las Bahamas, Caimán, integrando un mercado financiero offshore mundial.

Bancos offshore

Una de las principales características de los paraísos fiscales  es que están destinados a para operaciones financieras para no residentes, ya sea entidades o particulares, donde a los bancos del sector offshore no se les aplican las reglamentaciones que se imponen normalmente a la banca territorial. Y a las actividades no bancarias o del mercado de valores, se les suele aplicar condiciones más favorables que al sector bancario. En este sentido se autorizan y se domicilian entidades como fideicomisos o fondos colectivos de inversión para la inversión de alto riesgo en los mercados financieros mundiales.

Sociedades offshore

También se autoriza la constitución de sociedades mercantiles para gestionar actividades económicas que se desarrollan fuera de la jurisdicción. Estas facilidades contribuyen a la acumulación de elevados volúmenes de capitales financieros en estos centros. Sin embargo, por lo general las facilidades fiscales no se aplican para los residentes en esos países sino para aquellos que residen en otros países. El capital de los no residentes es atraído gracias a la ventaja de la tributación muy baja o nula.