La re-domiciliación de sociedades mercantiles es un instrumento para transferir una sociedad a otro país como si estuviera incorporado bajo las leyes de esa jurisdicción.  Muchas jurisdicciones fiscales de bajos impuestos y centros financieros proporcionan la posibilidad de re-domiciliación de empresas ya sea hacía dentro o fuera. Para poder transferir una empresa a otro país, primero se tiene que tener el acuerdo de los directores y accionistas y de las autoridades de ambos países. Hay que asegurarse de que las leyes de ambos países permiten la re-domiciliación de sociedades mercantiles o de que la nueva jurisdicción acepte compañías extranjeras unilateralmente.

Algunas de las jurisdicciones fiscales que permiten la re-domiciliación de empresas hacía otros países a través de sus leyes son Reino Unido, Hong Kong, Nueva Zelanda, Chipre, Singapur, Suiza, así como los centros financieros más tradicionales como Antigua, Islas Vírgenes Británicas, Bermuda, Islas Caimán, Islas Cook, Costa Rica, Gibraltar, Guernsey, Isla de Man, Jersey, Labuan, Liberia, Islas Marshall, Mauricio, St. Kitts, San Vicente y Granadinas.

Fusiones y adquisiciones

Otra manera de incorporar de transferir una empresa a otra jurisdicción fiscal es a través de fusiones y adquisiciones. Creando una nueva entidad en la jurisdicción de interés se pueden aplicar varios instrumentos como una fusión o consolidación de ambas empresas, quedando la nueva compañía consolidada bajo las leyes del nuevo país. Antes de transferir los bienes de una empresa a otra conviene que ambas sociedades se encuentren en buen estado legal en todo momento.