Una sociedad offshore puede ser una muy buena elección aquellas empresas que realicen inversiones en Bolsa directamente o a través de otros productos financieros. Dicha sociedad se puede registrar en jurisdicciones fiscales que proporcionen un régimen fiscal beneficioso respecto a los demás países.

Ventajas fiscales de las sociedades offshore

En España, por ejemplo, las plusvalías obtenidas en la Bolsa de Valores tributan al 15%, mientras que en muchos centros offshore son nulos o muy bajos. Asimismo, en la mayoría de las jurisdicciones fiscales offshore, no se gravan los dividendos y plusvalías provenientes del mercado de valores, ni los intereses sobre los depósitos u otros beneficios empresariales obtenidos fuera de la jurisdicción.

Marco legal de empresas offshore

Además de las ventajas fiscales de crear una sociedad offshore, los centros financieros cuentan con una flexibilidad legal tanto para desarrollar actividades comerciales como para retirarse o jubilarse en dichas jurisdicciones en el caso de particulares. Dichos centros financieros también ofrecen una protección de activos mediante un sistema bancario basado en el secreto de los datos.

Cómo escoger una jurisdicción fiscal

La elección correcta de la jurisdicción offshore en la que crear una sociedad está siempre determinada por la nacionalidad o país de residencia de los fundadores. Ya que los centros offshore a veces tienen acuerdos de intercambio de información con ciertos países. Y es normalmente con aquellos países cuyos residentes más demandan los servicios de esa jurisdicción fiscal en concreto. En este sentido, Andorra tiene dicho acuerdo con España, no siendo considerada paraíso fiscal por la legislación española, pero sí por otros países. Lo mismo ocurre en el caso de Jersey, Luxemburgo, Mónaco y muchos otros.